Las historias de personas desaparecidas siempre cuentan con factores desconcertantes que muchas veces no tienen ninguna respuesta lógica. Por ejemplo, ¿sabías que cientos de personas entraron al metro de la CDMX pero nunca salieron? Y existen más casos de los que podríamos imaginar.

De acuerdo con un reciente reportaje publicado por El Big Data, en el periodo de 2015 a 2017, existe un registro de al menos 138 personas que entraron a alguna estación del metro pero nunca salieron.

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En este sentido, cabe recordar que existen más de 6 mil cámaras en todo el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México, por lo que en los 138 casos registrados, se sabe que ingresaron gracias a alguna de las grabaciones, pero nunca se logró captar el momento en el que las personas abandonaran las estaciones.

Es decir, no se tiene la más mínima idea de cuál fue su destino, si se dirigieron a algún punto en particular, si lo hicieron de forma intencionada o si se les obligó, si habrán sufrido algún tipo de accidente que les impidiera regresar a sus hogares; simplemente desaparecieron sin dejar ningún tipo de rastro.

Este peculiar caso de personas que entraron al metro de la CDMX pero nunca salieron, despierta múltiples teorías, pero ninguna con bases suficientes. Por ejemplo, se plantea la posibilidad de que se hayan utilizado alguno de los pasadizos secretos que existen en la red de transporte masivo, lo cual por supuesto, no cuenta con ningún tipo de evidencia que lo respalde.

Es conocido que sí existen pasadizos y rutas alternas en las diferentes arterias que componen la red del Metro, sin embargo, la mayoría son utilizadas para llevar a los convoyes a los talleres mecánicos o incluso para que el Ejército Mexicano pueda transportarse rápidamente en caso de una emergencia.

El enigma de los secretos que el Metro de la CDMX puede albergar en su interior ha despertado la imaginación desde hace tiempo atrás, uno de los ejemplos más célebres es el del cuento La fiesta brava de José Emilio Pacheco, en donde en una de sus partes se puede leer:

“Sólo tiene que subirse al último carro del último viernes 13 de agosto en la estación Insurgentes, cuando el tren se detenga en el túnel entre Isabel la Católica y Pino Suárez y las puertas se abran por un instante, baje usted y camine hacia el oriente”…

Y por ahora es todo lo que queda, ya que las autoridades correspondientes no tienen respuestas para resolver este misterio.

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