No cabe duda de que el vampiro es uno de los mitos más atávicos y a la vez más universales que hay. Asimismo, a decir de Vicente Quirarte, es el monstruo más prestigiado, temido y admirado de la imaginación del hombre[1]. Prueba de ello es una larga tradición mitológica y folclórica, pero también artística, en distintas latitudes del mundo, que nos habla de la existencia de este ser sobrenatural, venido del mundo de los muertos, que regresa a la vida y debe alimentarse de sangre para subsistir. Con variantes, la presencia de este mito ha sido registrada por la antropología en todos los continentes habitados del globo.

En la actualidad, el término vampiro, que también acepta expresiones metafóricas, es del uso común y hasta los niños hacen uso de él. Hoy es un concepto de uso mundial que significa más o menos lo mismo en los diferentes países, asimilado por la cultura popular. Quirarte nos dice en su texto “Sintaxis del vampiro”, capítulo de su libro de ensayos Del monstruo considerado como una de las bellas artes (2006) que “los vampiros se han vuelto familiares a base de convivir con ellos”[2]. Como prueba de ello, refiere una serie de artículos de mercado que se representan al vampiro y que invaden nuestra vida diaria desde que somos niños, por lo menos en Occidente: camisetas, peluches, discos de música, videojuegos, juguetes, rompecabezas, libros infantiles, series de dibujos animados, dulces, etc., que se venden todo el año en los supermercados y especialmente en la temporada de Halloween, dan prueba de ello. En México, niños de diferentes generaciones nos hemos familiarizado con personajes vampíricos como “El conde Pátula”, serie de dibujos animados de The Walt Disney Company; “El Conde Chócula”, emblema de una marca homónima de cereal azucarado; el “Conde Contar” de la serie de televisión Plaza Sésamo; y “Chiquidrácula”, personaje paródico de la televisión mexicana, tal como recuerda Quirarte. Por otro lado, el tema del vampiro parece ser particularmente atractivo para los jóvenes; como ejemplo de ello tenemos que series de televisión como Vampi o Buffy, la cazavampiros, trasmitidas en México, han sido notablemente populares entre ellos.

A finales del siglo xx, particularmente desde la década de los setentas, la figura del vampiro en los best sellers literarios, en el cine y el la música ha sido particularmente visible. Basta consultar una cronología de las películas de vampiros que se han producido en el mundo, como la que ha realizado Armienta Oikawa[3], para apreciar este fenómeno de manera estadística. En la industria de la música, con el auge del Metal en Europa, a finales de los años 80’s y a lo largo de las dos siguientes décadas, en varios de sus subgéneros (principalmente el Gothic), el tema del vampiro se volvió un tema caro a los aficionados, tanto que en muchos casos convirtieron a este icono en base de una verdadera subcultura urbana, cuyos adeptos suelen caracterizarse como vampiros, llevar una vida nocturna como la de ellos y, en algunos extravagantes casos, beber sangre de manera recreativa; se trata de una cultura juvenil propagada por el internet que se estructura por la recuperación de mitos y formas góticas como claves importantes de comunicación.[4] Basta echar un vistazo en cualquier buscador de Internet para corroborar, con una inmensa cantidad de entradas de datos, la información que el mito del vampiro sigue generando actualmente.

Como ya mencioné, el término vampiro no sólo es universal y de uso corriente, sino que se aplica en diversas esferas de lo humano. Dicho término fue adoptado por la zoología para referirse comúnmente al Desmodus Rotundus, especie de murciélago exclusivamente hematófago, la cual se encuentra desde México hasta América del Sur, y de la cual se han registrado casos de ataque a personas que dormían al aire libre[5]. Y también ha llegado a ser usado por la psiquiatría: en 1985 Hershel Prins propuso en The British Journal of Psychiatry el uso del término vampirismo, en un estricto sentido médico, para referirse a un espectro de filias asociadas con la sangre y la muerte, del cual el tipo más peculiar es quizá el del autovampirismo, cuya psicopatología se caracteriza por el hecho que sus enfermos suelen extraer sangre de sus propios cuerpos para beberla y satisfacer así una fuerte pulsión sexual[6] [7].

En el Diccionario de uso del español de María Moliner, vampiro es también “2. (fig.) una persona que explota cruelmente a otras.”[8] Y es también común que se use la palabra vampiro para referirse peyorativamente a alguien que tiene cualidades parásitas; por ello es que Julio Cortázar y Severo Sarduy exploraron el tema del vampiro como metáfora de los humanos que se alimentan del intelecto o de la fuerza productiva de otros.[9]

De este modo, llegamos a las definiciones más comunes y corrientes de la palabra vampiro en la hispanidad; acudiremos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE):

(Del fr. vampire, y este del al. Vampir).

  1. m. Espectro o cadáver que, según cree el vulgo de ciertos países, va por las noches a chupar poco a poco la sangre de los vivos hasta matarlos.
  2. m. Murciélago hematófago de América del Sur.
  3. m. Persona codiciosa que abusa o se aprovecha de los demás.

 

Al respecto de la procedencia del término, en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Joan de Corominas y José A. Pascual escriben:

VAMPIRO, del húngaro vampir. Palabra común a este idioma con el serviocroato, del cual pudo asimismo venir a las lenguas de Occidente.

El ingl. vampire se documenta desde 1764, el fr. vampire desde 1751; de éste pasó a las demás lenguas romances (…) Es palabra representada bajo diversas variantes fonéticas en todos los idiomas eslavos (ruso upir, etc.), en los cuales ha de ser antigua, pero se sospecha que en ellos proceda a su vez de los idiomas tártaros o turcos septentrionales, donde uber significa ‘bruja’.[10]

 

Pero, al parecer aún no hay acuerdo del origen de la palabra vampiro. Según Dudley Wright, ésta proviene de la voz serbia wampira (de wam, sangre y pir, monstruo); de aquella raíz procederían las siguientes denominaciones: vampyr en holandés, wampior o upiro en polaco, upir en eslovaco, upeer en ucraniano.[11] [12]

, obra a la que nos referiremos más adelante. El vocablo upirología proviene de la voz upiro, referida anteriormente.

Como hemos ya señalado, en la mayoría de las culturas del mundo ha existido, o existe aún en estos tiempos, la creencia en un ser sobrenatural que comparte más o menos las mismas características esenciales, con diferentes nombres y particularidades específicas. Se trata en todos los casos de un monstruo que debe beber la sangre de los humanos o los animales para sobrevivir; y generalmente es un cuerpo muerto, animado por su propio espíritu o el de un demonio, que ha vuelto a la vida. Hagamos un repaso general por algunas de las culturas del mundo en donde el mito ha estado presente, con el fin de comprobar su universalidad y antigüedad.

[1] Quirarte, Vicente (2006): Del monstruo considerado una de las bellas artes. Paidós: México, p. 175

[2] Ibídem, p. 129

[3] Armienta Oikawa, Natalia (2004): La permanencia del vampiro. Coyoacán; México, p. 93-102

[4] Bevilacqua, Mara (2009): “L’evoluzione del vampiro nella letteratura” [en línea] en Oblique studio. Roma, julio, p. 12. Disponible en:  http://www.oblique.it/images/rassegna/mono/rs_vampiri.pdf [consultado el 5 de febrero de 2016]

[5]Los murciélagos vampiros están especializados para alimentarse de sangre animal y su localización se restringe al continente americano. Tienen dientes incisivos centrales en forma de navaja y más grandes que los colmillos. Se alimentan de otros vertebrados, como anfibios, reptiles, aves y mamíferos, principalmente ganado bovino. Cfr.: González Christen, Alvar (2003): “De vampiros a vampiros” [en línea] en Foresta veracruzana Vol. 5, No. 1. Xalapa, pp. 56 y      57. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/497/49750109.pdf [consultado el 12 de marzo de 2016]

[6] Prins, Herschel (1985): “Vampirism: A clinical condition” [en línea] en The British Journal of Psychiatry. No. 146. Reino Unido, p.666-668. Disponible en: http://bjp.rcpsych.org/content/146/6/666 [consultado el 12 de abril de 2015]

[7] Datos clínicos interesantes acerca del vampirismo en la psicopatología pueden leerse en: Pérez Abellán, Francisco y Pérez Fernández, Francisco (2009): “Psicopatología extrema en los anales del crimen: caníbales, vampiros, descuartizadores” [en línea] en EduPsykhé. Revista de psicología y psicopedagogía. Vol. 8, No. 2. [en línea] Universidad Camilo José Cela: Madrid, p. 221-240. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3146006 [consultado el 12 de abril de 2015]. En este texto se asume que la  ingesta de sangre no tendría un significado distinto del de comer carne y que ésta a menudo se enviste de una superstición pseudorreligiosa, pues el bebedor presupone que en el acto obtendrá la fuerza de su víctima (p. 230). Cuando su ingesta se presenta en un crimen “expresa asunción de poder, posesión extrema, dominación absoluta del victimario sobre la victima. Y si el criminal busca la dominación, entonces el motivo último, lo que se esconde tras el acto vampírico, es siempre un impulso erótico; una fantasía sexual (ídem)”. El criminal vampírico tiene un impulso necrofílico más o menos definido (p. 231)

[8] Moliner, María (1990): Diccionario del uso del español. H-Z. Gredos: Madrid, p. 1439

[9] Quirarte, V. (2006): Op. cit., p. 131

[10] Corominas, Joan y Pascual, José A. (1983): Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico Vol. V. Gredos: Madrid, p. 737 y 738

[11]Wright, Dudley (1994): The history of vampires. Dorset Press: Nueva York, p. 24

[12] Otros nombres que recibe el vampiro son: vurdalak (ruso moderno), strigoï (rumano moderno), vampir (serbio), nosferatu (del griego nosophoro, traducible como portador de enfermedad) y vampyrus (latín). Cfr.: Tola de Habich Fernando (2009): “Vampiros: una mirada ortodoxa” [en línea] en Hablando con los fantasmas.  Disponible en: http://hablandoconlosfantasmas.com/literatura-fant%C3%A1stica/vampiros-una-lectura-ortodoxa [consultado el 22 de abril de 2013]