Este libro de Jorge Alberto Ramírez, editado por la Universidad de Guanajuato en su colección Estudios Literarios, en 2017, parte de un trabajo de tesis en el seno de la Maestría en Letras Hispanoamericanas de la misma Universidad. Discurre sobre la obvia relación de la obra de la poeta suicida argentina con el expresionismo, ofreciendo una ruta de lectura, si no inédita ni original, sí al menos necesaria, que abona en nuestro medio a la interpretación y situación estética de su poesía que ha sido adscrita sobre todo a la corriente surrealista. “Lejos de entrar en conflicto con estudios previos, los continua a modo de constelación o enredadera (…) La reflexión gira en torno a la conciencia escritural de la poeta, habla del rigor, de la búsqueda de exactitud en la palabra poética, y la explica a través de esa relación conflictiva con el lenguaje. Se plantea así una lectura que considera la escritura poética de Pizarnik, ante todo, como pulsión emotiva”, se advierte en la contraportada de la edición.

Pizarnik: esa mujer que se volvió mito. “La poesía de Alejandra Pizarnik manifiesta una sensibilidad inusual, una dolencia que evoca la fragilidad, el manso movimiento del que se entrega. Hay algo intangible en su lírica, algo que no podemos asir, pero sí sentir. Hablo de una suerte de carga emotiva que tiene el don de brillar en la oscuridad más profunda. O mejor, hablo de una oscuridad que deslumbra, y tanto, que no se le puede ver de frente, porque ciega, aunque el ojo sea interior”: con estas palabras la Dra. Inés Ferrero Cándenas nos introduce, en su “Presentación”, a este estudio.

            El libro se divide en tres apartados. En el primero, “Pizarnik en la vanguardia” se discute el surrealismo, se habla de lenguajes posibles e imposibles, de la pulsión expresionista, del contexto de la escritura poética en Buenos Aires y París en los tiempos de la poeta y la relación de Pizarnik con la poética vanguardista. En el segundo, se discute el expresionismo como una estética cuya escencia está en la emoción y el rechazo y la trasfiguración de la realidad, se elabora una concepción de la imagen en la poesía expresionista y de la relación entre el hombre y la subjetividad y los objetos (fenomenología) en esta corriente, así como se tranzan puentes intertextuales entre otro poeta suicida expresionista, George Trakl y la argentina. En el tercer momento, se rastrean los elementos poéticos expresionistas en los libros poéticos de la autora (1955-1965), trenzando interpretaciones sobre los temas del abandono, la locura, la orfandad, la angustia, la noche, la muerte, el miedo, el lenguaje, el silencio y demás.

            El autor de este libro concluye que “El expresionismo de Alejandra Pizarnik, desde luego, no es absoluto. Su poesía es heterogénea y ciertamente inclasificable (…) No obstante, hay en su una visión de mundo y en su escritura una pulsión emocional que dentro de las vanguardias solamente tuvieron los poetas expresionistas. (…) Todo desde una visión trágica de la vida, donde el sufrimiento del poeta opera como un modo de entender la realidad y el sentido de su existencia”.  Advierte una actitud casi nihilista en esa poesía. Y propone la idea de que Pizarnik no es una poeta de la muerte, como usualmente se le interpreta, sino de la vida, al cantar la pulsión del amor y del deseo como afirmaciones vitales: “Su poesía es una poesía de la vida: sus dolores, sus deseos, sus atrocidades. Su transitar moradas y su búsqueda de las esencias no son otra cosa que una tentativa por vivir, por intentar vivir en una realidad perdida y vedada para sus emociones”.

            El autor de este libro nació en México en 1984. Entre sus datos curriculares, figura una estancia de investigación en Argentina, colaborando con Cristina Piña, una de las principales biógrafas y estudiosas de la obra de Pizarnik. El libro puede ser adquirido en la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad y en la librería Fondo Guanajuato.