Los fanboy están a full con el E3, pero dejando los apasionamientos de lado, The Legend of Zelda: Breath of the Wild se ha llevado las palmas alrededor del mundo, y es que no sólo se trata de la llegada de un nuevo Zelda, también hemos visto el juego que llevará sobre sus hombros la transición entre el Wii U y el Nintendo NX.

Si algo tiene la industria de los videojuegos, es que su oferta puede satisfacer a todos. No importa qué tipo de juegos te gusten, si eres un jugador casual o si te gusta clavarte de forma seria en esto. Y dentro de este panorama, Nintendo se ha convertido en una empresa con juegos diferentes a los demás, mientras que en el caso de Xbox y PlayStation, las diferencias entre ellas son cada vez menores.

El nuevo Zelda ilustra esta situación perfectamente. No estamos frente a otro sandbox de Ubisoft, frente a una franquicia de entregas anuales, se trata de un juego de Aonuma y toda la gente de Nintendo ha puesto gran cuidado en el detalle, combinando elementos que pueden llegar a gustar a muchos más tipos de gamer de los que normalmente Nintendo se dedica a atender.

Por una parte, The Legend of Zelda: Breath of the Wild es un mundo abierto, lo cual ya obedece a una tendencia en el mercado que hemos visto en años recientes, con franquicias como Assassin’s Creed, GTA, o franquicias más recientes, como Watch Dogs.

Asimismo, el nuevo Zelda tiene elementos de explotación y supervivencia, que incluso al mirarse recuerdan un poco a grandes juegos, como Metal Gear Solid 3: Snake Eater, o Red Dead Redemption, pero todo esto con el encanto y magia que Nintendo imprime en casi todos sus juegos.

Se puede estar o no a favor al decir que el mejor juego del E3 2016 será The Legend of Zelda: Breath of the Wild, pero no cabe duda de que por lo menos han logrado sorprender una vez más.