Jojutla es el municipio más afectado del estado de Morelos tras el terremoto de 7.1 grados en la escala de Richter del pasado 19 de septiembre de 2017.

El pequeño municipio de aproximadamente 19 mil habitantes, se encuentra en estado de emergencia después del colapso de alrededor de 150 edificios, mientras que otros 2 mil, entre casas y estructuras de uso comercial, se encuentran con diversos daños, muchos de ellos están al borde del colapso.

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El clima en general es esperanzador, gracias a las interminables hordas de voluntarios que se presentan en las zonas de derrumbes, para colaborar en el levantamiento de escombro o en la demolición de edificios dañados.

Asimismo, a lo largo del día han llegado diversos grupos encargados de repartir despensas, comida preparada, agua o medicinas. El común denominador es que se trata de ciudadanos a pie, que sin más se aventuraron a salir a carretera en sus propios autos cargados de víveres y voluntarios.

Decenas de universitarios ofrecen servicios médicos, asesoría sobre estructuras o reparten comida tanto a damnificados como a voluntarios.

Sin embargo, no nos dejemos engañar. Si bien el flujo de ayuda hasta ahora es abundante y constante, el olvido amenaza con dejar desamparados a los habitantes de Jojutla, Morelos. Y es que además de las decenas de casas derrumbadas, todo el centro del municipio está completamente destruido, por lo que cientos de personas se han quedado sin trabajo y pasarán meses antes de que la actividad económica en la zona regrese a la normalidad.

Vienen tiempos difíciles para los jojutlenses, quienes tendrán que reconstruir sus hogares, comercios y vías de comunicación con la actividad comercial paralizada casi en su totalidad.

Mientras que en medio de empujones, insultos y desconfianza la población decidió no creerse las promesas de Enrique Peña Nieto, y menos las de Graco Ramírez acerca de los apoyos para la reconstrucción del municipio.

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