Piotr Rodríguez, nacido en Reynosa, empezó a estudiar dibujo desde antes de los seis años, ya que siempre se sintió atraído hacia él. Tomó cursos privados y en la Casa de la Cultura. Toda su vida ha dibujado y pintado. Pero sólo hace tres años dejó a un lado su empleo seguro para dedicarse a su vocación, que es el arte plástico, y perseguir sus sueños de artista de forma profesional, explorando entre recursos antiguos y modernos para poder crear personajes, paisajes y momentos, y verter estados de la experiencia que de otro modo no podría expresar. La música, la literatura, la Historia y las propias vivencias suelen otorgarle la inspiración y los temas necesarios.

Maneja principalmente el óleo, las tintas, las acuarelas y el pastel, pero también ha trabajado mucho con acrílico. Para él, dibujar con tinta china negra es un verdadero ritual, pues ésta es muy expresiva y proviene de una piedra, lo cual le da una cualidad telúrica, pudiéndose obtener una gama muy amplia de contrates sabiéndola trabajar. Del óleo lo que más le importa es el color, pero también la composición que se puede crear con él al permitirle trabajar a cualquier ritmo, y por último el acabado. 

Admirador de pintores de diversas épocas como Da Vinci, Rubens, Van Dyck, Klimt, Renoir, Degas y en la actualidad Nerdrum, se sabe influido en su trabajo por Rubens y Klimt.  El artista divide su tiempo entre la creación de sus proyectos personales de arte y la docencia de éste, preocupándose también por estar actualizado asistiendo a exposiciones, conferencias y cursos que. Actualmente trabaja en dos colecciones pictóricas. La primera, que lleva más avanzada, se llama “Exceso humanismo”, en la que por medio de relatos plásticos en gran formato pone en discusión la creencia en el conocimiento científico. La segunda, en formato más pequeño, explora los estados emocionales inducidos por la actual pandemia. Emplea como soporte principal los bastidores de diversas dimensiones (generalmente 120 x 100 cm., 120×90 cm., 60×80 cm.), pero también el papel y ha comenzado a trabajar en madera. Da clases a niños desde tres años hasta adultos: de dibujo y pintura en diferentes técnicas. Lo que más disfruta de ello es poder compartir su conocimiento, ver el avance de sus alumnos y, sobre todo, darles herramientas para poder expresar sus sentimientos y buscar su estilo y lenguaje personal.

Afortunadamente, la ciudad en la que vive actualmente, Reynosa, ha ido fortaleciendo su escena cultural. Ha habido una importante cantidad de artistas plásticos que han emergido en los últimos años. Y, sobre todo, los padres de familia reconocen ya que la pintura puede ser también una vocación que fomenta su inteligencia y disciplina. Sin embargo, las dificultades de dedicarse al arte son las mismas que en otras ciudades. Al decidirte a comenzar tu sueño, “te enfrentas con el fracaso en primera estancia, pero, conforme vas trabajando y conociendo gente maravillosa que está en la misma posición que tú, se convierte en un proceso divertido”, señala Rodríguez.

Uno de los principales referentes de la realidad en su trabajo pictórico es el cuerpo humano, que para él representa el cambio constante, la dolencia y la utilidad; indagar en él le permite encontrar relatos para expresar los sentimientos y las atmósferas que él desea. Un proceso creativo para él suele ser de la siguiente manera: “Lo primero y más importante es que surja alguna idea; luego recurro a la investigación para alimentar la atmósfera de la obra y sobre todo darle mayor credibilidad; a continuación se realizan bocetos y apuntes; y ya teniendo esto comenzamos a elegir el tamaño de la pieza así como los colores.” Los recientes trabajos pictóricos de Rodríguez emplean tonos sombríos, lo cual tiene que ver con lo que él denomina “una etapa personal”. “Estoy obsesionado en producir mis propios materiales pero sólo he probado con pinturas al óleo y cretas de sanguina; la verdad es complejo el conseguir los materiales en esta época y aún más por la cuarentena. También con el dibujo al desnudo y la manipulación del movimiento con los cuerpos.” La belleza de los cuerpos femeninos y masculinos, el dramatismo de la imagen, la expresividad de los gestos y las posturas, así como el simbolismo de los astros, las flores y las arquitecturas, son notas distintivas de sus últimas creaciones.

                Retomando el tema de la pandemia, es obvio que ésta ha afectado la escena pictórica de su ciudad. Aunque los pintores y docentes como él se han adaptado gracias al empleo de las tecnologías, él reconoce que se avienen dificultades próximas en tanto se necesiten recuperar clases, presentaciones, exposiciones.

                Mientras tanto, el artista, lucha por su arte desde la trinchera de su estudio personal, que cada vez se llena de más creaciones, y en sus clases virtuales. 

El robo de Malinali
Óleo sobré tela de lino
120 x 120 cm.
Cosmogonía o dogma          
  Óleo sobré tela de lino
         40 x 60 cm
Génesis
Óleo sobré tela de lino
Medidas: 70x90cm
Víctima del ritual
Óleo sobré tela de lino
80 x 60 cm.
Óleo sobré tela de lino
50x70cm
Ignis solemne
Óleo sobré tela de lino
50 x 70 cm.
Venus
Óleo sobré tela de lino
30 x 40 cm.
Encuentro imaginado
Óleo sobré tela de lino
Medidas: 60x 90 cm
Dolorosa Musitación
Óleo sobré tela de lino
Medidas 120 x 90 cm
Endeble en la soledad
Óleo sobré tela de lino
50 x 70 cm
Naturaleza en espasmos
Óleo sobré tela de lino
65 x 120 cm
El escultor
Óleo sobré tela de lino
40 x 50 cm.
Enajenación
Óleo sobré tela de lino
20 x 30 cm.