17. Nunca confíes en nadie. Los actos humanos son siempre sobornos inconstantes. Todos, decrépitos e idiotas, abrimos nuestras alas de vampiro adultero para volar hacia la discordia inflamada del pañal más usado. O algo peor.

Testimonio de daño e inquietud perenne, ¿hacia dónde voy con esta pocilga que cargo en la espalda? Cáscaras defectuosas y encarceladas, todo mártir corrompido como una ciénaga, algunos hierros chorreando saliva con sabor a solvente, permanecen aturdidos en mi idioma que te saluda desde nunca. La letrina nos protege y nos da de beber, se alarga como un purgatorio sostenido por el dinero, en el que conocemos bailarinas mancas, poetas delirantes que mutilan su voz por llamar la atención y un sinfín de cosas que mi talento no sabe expresar. El color nos ciega. Deja al sol trabajar inútilmente, y que una carretera nos guíe hacia la lujuria y la mendicidad, como un padre calvo que en una borrachera incendiara a su hijo primogénito.

18. Mi olor te revela mi deseo de estar muerto. El tiempo debería caminar hacía atrás en este cosmos que se alarga en forma de laberinto, manicomio musical escurriendo en la oquedad, donde es preferible ser una piedra.

19. No tenemos hacía dónde huir. Tus encías moradas, tu aliento de fosa séptica, el sarro de otros dientes informes me estrangulan como a una paloma sumisa e impúdica. Es verdad que Dios está en la televisión. Agonizo por no poder decir el universo de mi psicosis. Quiero abarcar la espalda de toda blasfemia y beber la leche de los demonios dispensadores de la elefantiasis.

20. El árbol de la ciencia me trepana el cráneo cuando mis propias cuchillas están arrasadas en pena. Un eructo viene a sobajarnos tan dogmáticamente que ato mi ganado al coito interrumpido más suspicaz. Soy imbécil por vocación propia; me degrado porque sí, con los ojos vendados, como una puerca bastarda. ¿Quién es el juez más corrupto?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí