En mayo del 2011, Julieta Corpus perdió a su madre víctima del cáncer. Cinco años más tarde, la misma terrible enfermedad, “ese monstruo” arrebataba también la vida de su compañero de vida, a quien había dedicado todo su amor y ternura. Antes, durante y después de dichos diagnósticos, Julieta se refugia en la poesía para dar cauce al amargo dolor que embargaba su corazón, como si necesitase gritarlo. Sublimar su pena en versos le daba el confort que su alma necesitaba y evitaba que se hundiera más en la desesperación. “Por estas pérdidas, aprendí cómo lamentarme y cómo empezar a sanarme con poesía”, nos cuenta Julieta.

En su libro De amor y despedidas (EM, 2020) Julieta nos comparte, con lirismo íntimo, su duelo trasformado en luz de palabra. El libro es bilingüe (inglés y español), y está  dedicado a “aquellos que han perdido a un ser querido y entienden que el luto es un proceso continuo de sujetar un suspiro a un recuerdo.” Son una sesentena de poemas que nos instalan de entrada en la visión de una mujer que lleva su duelo “alrededor del cuello como un rosario”, permitiendo que ello la consuma. Permitiéndose sentir el pavor, la impotencia. Dándose permiso para conversar con el fantasma amado y así revivirlo en la memoria, donde es posible abrazarlo una vez más.

Me doy permiso

Me doy permiso
para llorar cuándo y dónde yo quiera
para platicar con tu fantasma
para besar tu fotografía y elogiar tu rostro.
para reírme en voz alta al recordar tus comentarios
para recobrar el aliento tras escuchar tus mensajes de voz
para detenerme a media canción y soltar el llanto
para decir tu nombre tres veces al viento como un hechizo
para pedirle al universo que me visites en sueños y abrazarte
para enojarme contigo por haberte marchado
demasiado pronto...
Me doy permiso para derrumbarme.

Tras haber partido de los ecos de la enfermedad de la madre, la poeta rememora su enamoramiento feliz de sí misma y del amado que la completa y le otorga el sentido de la plenitud a través de la correspondencia: “Vivo enamorada de este corazón, /asombrado de que tú también lo amas.” Para luego dar paso al llanto desgarrado de quien exhibe su infortunio y lo airea para que así limpiarlo y purificarlo. Las lágrimas corren inevitablemente, inmensas. “Cuando vengas a vernos, pisa con cuidado… hay un lago salado en el patio.”

A través de las páginas encontramos recuerdos juntos a la pareja aún viva, la dicha de compartir con él los días y las alegrías; pero también el inevitable proceso de deterioro y lo cotidiano que se vuelven de pronto las desazones, los dolores y achaques del amado.

De pronto el amado ha muerto. Y ha dejado un vacío que no se puede llenar con nada si no es con la escritura. Acaso ni eso. Pero se escribe para honrar a aquel que partió, que también amaba la poesía. Los rituales cotidianos cobran de repente un nuevo relieve, en donde la solitud y la melancolía dibujan los contornos de las cosas: “Este mundo es demasiado sin ti. Su peso lentamente / ha empezado a aplastarme desde hace tiempo.”

La poeta se declara una Llorona y no tiene reparos en mostrar su vacío, el deterioro que sufre su casa, el nuevo orden de su vida en el que algo está irremediablemente ausente. No obstante, Julieta reconoce y acepta en su corazón que “El alivio empieza a través de la poesía.” Es la poesía la que vuelve la negrura al menos agridulce, y embellece la tristeza con un hálito sagrado: “Honro tu memoria escribiendo un poema / cada vez que la fragancia del océano te trae a mí.” Es gracias a esos poemas, sentidos y honestos, que la poeta trasciende su luto y lo resignifica en arte, en comunión con el otro, con ese lector que se identifica con los dramas de luz y sombra de los versos que Julieta nos convida, trasformando en haces resplandecientes lo que antes era propiedad de las sombras. Sin embargo, se declara que este proceso no es fácil, sino que pone a prueba hasta la última gota de sangre y los huesos mismos. Y así, desde la distancia de los años, los poemas siguen brotando. El libro, así, concluye con este poema:

Brotan poemas

De aquél amoroso cenzontle en el árbol de ébano,
de las mariposas palpando flores con sabor dulzón,
de ese lagartijo anolis deslizándose por la higuera,
de aquella letárgica tortuga mordisqueando el verde nopal,
de esa solitaria gaviota riéndose de las nubes,
de las brisas del océano secando estas lágrimas,
de aquél rayo de sol calentando tu figura encorvada,
de la forma en que me amaste, brotan poemas.

Le hemos hecho tres preguntas a la autora de este conmovedor libro, cuyas respuestas debido a la elocuencia y profundidad que aportan para la lectura de este libro, reproducimos íntegras. Cabe destacar que la autora ha publicado también una gran cantidad de poemas en revistas literarias y antologías; así como ha participado en recitales y lecturas de poesía en festivales internacionales.

1.-¿Cómo fue el proceso creativo desde la gestación hasta la publicación?

Empecé a escribir estos poemas cuando mi esposo, Arturo Saldaña, fue diagnosticado con cáncer pancreático en el verano del 2013. Desafortunadamente era el mismo cáncer que había matado a mi madre en mayo del 2011, así que una parte de mi sabía que mi esposo no lograría sobrevivirlo. No podría decirte cuál fue el primer poema porque fue un tiempo de creación literaria frenética. Escribía en todas partes y en lo que tuviera a la mano. En ese tiempo yo asistía a la Universidad Pan American en Edinburg, Texas para obtener mi maestría en creación literaria. La universidad quedaba a  casi dos horas de Port Isabel, Texas donde teníamos nuestra casa y mi clase era por la tarde, así que tenía demasiado tiempo para pensar mientras manejaba de regreso a casa por la noche.

También escribí varios poemas cuando estaba en casa los fines de semana, y Arturo se ocupaba en construir bancas de madera o cogía un machete y trabajaba en el denso monte que teníamos frente a la casa.

Pero definitivamente escribí muchísimo más después de que falleció—la poesía se convirtió en mi forma de desahogarme de la enorme pena que me embargaba. Y aunque en ese entonces estudiaba diferentes tipos de poesía, escogí el verso libre como el vehículo para

expresar mi dolor ante la pérdida de mi esposo.

2.-¿En qué idioma fueron escritos originalmente los poemas?

Tengo un cerebro bilingüe el cual he ido alimentando con ambas lenguas desde que llegué a los Estados Unidos en 1978. Yo tenía casi los once años y había cursado gran parte de mis estudios de escuela primaria en Rio Bravo, Tamaulipas y en San Pedro de las Colonias, Coahuila. En San Pedro fue donde desarrolle un voraz apetito por la palabra escrita—compraba revistas ilustradas del Pato Donald, La Pequeña Lulu, Lágrimas y Risas, Alarma! Alerta! y la revista Vaquero, entre muchos otros. Además, los libros de textos en la escuela me introdujeron a una dieta variada de poetas: Gabriela Mistral y Federico García Lorca me vienen a la mente. Nadé en las aguas románticas de los cantantes de moda que se presentaban en Siempre en Domingo con Raúl Velasco. Entre mis favoritos (y los cuales aparecen en mi tesis de creación literaria): Camilo Sesto, Napoleon, y Joan Sebastian. Recuerdo que siempre me fascinó el Inglés — veía películas Americanas en el  matiné de los domingos!

Asi que al llegar a los Estados Unidos, le dediqué toda mi atención para aprenderlo bien. Hice lo mismo que había llevado a cabo con el Español — me rodeé del lenguaje. Mi intención fue aprender a hablarlo y a escribirlo mejor que lo hacían los nativos del Inglés. Especialmente en esta área, el Valle del Río Grande, Texas, porque aquí existe el Tex-Mex —una mezcla bastante única de Inglés y Español que llega a crear frases que no creo que se entiendan fuera de aquí, “mueble” para referirse a un coche, “floshear” o bajarle la manija al inodoro, o “la store está bien full, so mejor nos vamos a una gasoline station”.

¿Para que te cuento todo esto? Pues para que entiendas un poco cómo funcionan las fuentes de palabras en ambos lenguajes que tengo en el cerebro. Algunos de los poemas en esta colección llegaron a mí en español y otros en inglés, a manera de explicación.

Luego me di a la tarea de traducir y no fue nada fácil. Decidí tomarme mi tiempo y hacer las cosas bien—esta es la razón por la cual tardé cuatro años en terminar De amores y despedidas. Pero sí me percate de algo interesante como escritora bilingüe y esto es que muchas veces uso el inglés como una pantalla china, por decirlo así, para protegerme de una emoción fuerte, tal como mi dolor al perder a Arturo. Es como si al estar describiendo lo que siento en este idioma, no me doliera tanto. Espero estarlo explicando claro aunque quizá no.

3.- ¿En qué es tu maestría? Y si tu tesis fue un poemario o un estudio, y sobre qué trató.

Mi maestría, como ya lo mencioné antes, es en creación literaria y la obtuve en abril del 2016…semanas luego de que muriera mi esposo. Es un poemario que lleva el título, “If ths heart had a mouth: A romance narrated through mimesis” o “Si este corazón tuviera boca: un romance narrado a través de mimesis”.

Son 42 poemas escritos en inglés y español y narran un romance prohibido entre unhombre y una mujer ambos con pareja. Dos voces se van entretejiendo en estos poemas, una voz en inglés (la esposa del hombre) y la otra en español (la voz de la querida). Pero la voz de la esposa nunca se dirige a la querida, sino que le reprocha a su esposo la traición.

Finalmente, los dejamos con otro poema seleccionado del libro:

Dios del viento

Ehécatl
Ehécatl
Ehécatl

Digo tu nombre de antigüedad cuando te escucho silbar a través
de la puerta.
Buscas al hombre que te escribía odas. Ya no está.
Mictlantecuhtli se lo llevó.
En uno de sus poemas, te describió como un dios pícaro, una
deidad traviesa.
Te reveló como un ser erótico, alzándole la falda a las mujeres.
Dijo que eras un chiflado, arrancando sombrillas de las manos
de la gente.
En mi línea favorita decía que eras un músico meciendo a los
árboles, haciéndolos bailar.

Ehécatl
Ehécatl
Ehécatl

Esta noche llegaste rastreando otro poeta que resucite tu mito.
No busques más.
Aquí estoy.
La autora

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí